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EL CIRCO CATALÁN

Yo no sé si existe un circo catalán, lo que sí sé es que hay buenos artistas de circo en Cataluña. Artistas que saben transmitir con su arte un compromiso con la vida y con la sociedad, que tienen una maravillosa capacidad de iluminarnos con sus creaciones, de hacernos viajar en el tiempo haciéndonos volver a sentir la ilusión de la infancia y al mismo tiempo, de vivirla con nuestro conocimiento de adultos. Sé que son gente que no se encoge ante la precariedad ni la falta de condiciones de trabajo y gente que sabe hacer piña, que pone su cuerpo en manos del otro con confianza y una sonrisa. Por eso la gente de circo me da envidia. Porque sabéis hacer emocionar y cada vez más, también expresar emociones e ideas complejas a través del circo. Y porque el circo es un arte esponja que puede hablar con todas las artes a la vez porque sabe hacer (entre otros) malabares y acrobacia y cuerda y trapecio. Y porque la única mirada lúcida en el mundo de hoy es la del clown y yo, en el fondo quisiera ser, aunque todavía no he encontrado, el payaso que llevo dentro. Seguiré buscándome por La Central del Circ, espacio de creación de Barcelona, el Ateneu Popular Nou Barris, también en Barcelona, por la Feria de Circo en la Calle de La Bisbal de l’Empordà, por el Festival Internacional de Payasos de Cornellà, por el Circ Cric y el Festival de Circo del Montseny, por Fira Trapezi Reus, por La Vela de l’Estruch, centro de creación de circo de Sabadell. También por el Mercado de las Flores. Donde sea. Salud y circo. Cesc Casadesús, director del Mercat de les Flors (Barcelona).

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